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sábado, 23 de julio de 2011

Mi historia: 23/07/09.

Desperté temprano...demasiado creo yo...mi normal sueño de seis horas se vio reducido a cuatro o quizá menos... la verdad es que mis ojos ni se cerraron, la emoción me tenía desesperado. “Hoy es el día en que compartiré mis sentimientos con esa persona tan especial”.

Una metida de pata de mi mejor amigo y un empujoncito de parte de amigos amigas nos habían llevado a ese día. Desde muy temprano me alisté, me duché durante una hora... lavé cada centímetro de mi cuerpo para estar lo más limpio posible, quizá de esa manera pueda acercarme a un ser tan puro como lo es ella. Me cepillé los dientes tres veces, no quería que una mala sonrisa me impidiera hablarle frente a frente. No comí, mi estomago es débil y podía traicionarme. Entraba y salía del chat, buscándola, esperándola y contándole a todos que hoy sería el día en que declararía mi amor. Buscaba consejos, los necesitaba.

Bueno, salí a verla, en el camino mi mente era un caos. Pensaba en qué y cómo decirle. Sabía que tendría que tocar el tema de la promesa que le hice hace unos cuantos meses, cuando aún ignoraba que era ella el amor que estaba esperando, el amor al que estaba destinado. Sin darme cuenta...y antes de poder siquiera preparar cualquier discurso mediocre...ya había llegado.

Ella ya estaba ahí esperándome. No sabía si llegó hace mucho o al mismo tiempo que yo, la vi tan arreglada... me quitó el aliento. Era un ángel en la tierra caminando hacía mi. Me pregunté “Rayos...¿Realmente tengo oportunidad con una chica tan perfecta?”
(claro que luego recordé lo perfecto que soy y reaccioné)
-Hola- le dije... (luché contra mi instinto de lanzarme encima de ella, de besarla y abrazarla como si no hubiera mañana)
-¡Vida!- me dijo... y me dio un beso en el cachete.

Habíamos quedado en vernos para buscarle unos nuevos lentes (tan inocente fui...que de verdad pensé que ella no tenía idea de lo que iba a decirle ese día).
Caminamos juntos mientras yo la llevaba del brazo(otra vez, luchaba con mi cuerpo que me rogaba tomar su mano), sonreíamos y nos decíamos frases de cariño, simples y amicales (otra lucha más, ya que quería gritarle al mundo entero que la amaba y que daría mi vida por ella).

Finalmente me dijo “Ya no quiero buscar nuevos lentes. ¿Seguimos caminando?”. Confundido, pero feliz porque quiera seguir caminando conmigo, le ofrecí entrar al cine o ir a un lugar con mas cosas que hacer. Pero ella se negó, “sólo quiero caminar” dijo.

Llegamos a un parque, nos sentamos y mi cabeza entró de nuevo en caos. No sabía cómo empezar. Buscaba en su mirada, en sus gestos...alguna ayuda, alguna indirecta que me ayude a expresarle mis sentimientos. Pero hizo nada fuera de lo normal...me sonreía y hablábamos de temas al azar. El plan había fallado...no pude decirle lo que sentía y continuamos con la caminata...

Pensé que había perdido toda oportunidad, pensé que se despediría y acabaría todo...
pero nuevamente dijo “¿Sigamos caminando?” y así lo hicimos... Caminamos y caminamos hasta que anocheció. Encontramos otro parque...
En ese parque... logré sentarme y aclarar mis ideas (claro que primero tuve que idear la manera de no verla a los ojos, pues en sus ojos me pierdo...y no encuentro salida de ese paraíso).

Acostado en la banca, con mi cabeza en su regazo, le dije todo lo que sentía, le pedí perdón por romper mi promesa y le pregunté si le gustaría ser mi enamorada. Ella dijo sí...
y de pronto me dio un beso en el cachete.

Esos tres segundos fueron los más felices de mi vida, pero pasaron tan rápido y era tan irreal que no reaccioné, me quedé atónito. “¿En serio acaba de decir sí?”pensé.

Ella me abrazaba, estábamos en silencio. De pronto, al poder finalmente reaccionar, la abracé más fuerte. Estaba por decirle que siempre la cuidaría, que haría lo necesario para siempre tenerla feliz y que se enamoraría cada vez más de mí, pero antes de poder decirle algo más...me besó.

Me besó y perdí la cabeza., perdí mi alma, perdí mi corazón... lo perdí todo con ese beso.
Ella se lo quedó todo, me robó la existencia misma, me hizo el ser más feliz del universo, le dio sentido a la vida...y todo eso con sólo un beso.

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Fue el día más feliz de mi vida... alguna vez lo fue.
Pasan cosas en la vida, las personas se enamoran... pasan más cosas y esas mismas personas ya no pueden ni hablar. Han pasado ya dos años desde entonces, ahora ya ni siquiera puedo mirarla. Pero hoy recordé ese momento una y otra vez. Y quería  pues de alguna manera, a ella que alguna vez fue mi mejor amiga, la persona que me amó... hoy, luego de recordar el día que cambió mi vida sólo deseaba decirle... "Gracias".

3 comentarios:

Alfredo dijo...

Hay cosas que marcan, chaval.

A veces, por más importantes que sean, terminan siendo cosa del pasado... Hay que recordarlas con felicidad... Ya que por eso existieron

Como la "frase" en español de España que no puedo recordar... pero que, sin duda, significó felicidad para ambos.

l dijo...

A recordarlo con felicidad =)

melissa dijo...

:(